Una gran lección... no esperar de personas u organizaciones lo que no pueden dar.

Falta de liderazgo

Cuando surgió un conflicto en el trabajo, observé lo que ocurría. Una compañera descontrolada que empezó a quejarse cada vez más de todo, mentir, llegar tarde, ofenderse con las preguntas más simples... Esperaba una actuación firme de mi jefa. Pero ya al principio había dicho que no le gustan nada los conflictos, que le cuestan las conversaciones difíciles. Ahora tocaba poner límites, tener una conversación difícil. Invité a mi jefa a una reunión porque es mi responsabilidad profesional hablar del riesgo para los resultados del equipo, la cultura de la empresa y las reputaciones individuales. Y... No pasó nada.

Por una parte, me decepcioné, porque no se cumplió mi expectativa de que mi jefa hiciera su trabajo. Pero comprendí algo mucho más valioso: esperaba de ella algo que llevaba tiempo diciendo que no le gustaba, no quería hacer, no haría.

Esperaba equivocadamente de una persona algo de lo que no es capaz. La lección es confiar de verdad en mi propio juicio sobre las personas, reconocer que todos tienen límites en sus capacidades y que muchas personas en puestos superiores no tienen las competencias que, en mi opinión, deberían tener.

Progreso profesional

Había oído a otros que en esta empresa no haría carrera. Muchos familiares de los propietarios están cómodamente sentados arriba, y la mayoría de los empleados con estudios se relajan, trabajan un poco y ya. Tranquilitos en la oficina. La empresa da seguridad y estabilidad, y el precio es el estancamiento. Los sueldos no están mal, no te matas a trabajar... Pero no hay perspectivas, ni liderazgo, ni buenos ejemplos de los que aprender.

Recursos Humanos dijo en una conversación que, desgraciadamente, por lamentable que fuera, la empresa todavía no ha madurado para tener procesos estables de desarrollo profesional, y al hijo del propietario no le gusta poner la etiqueta «Talento», así que no tenemos desarrollo del talento.